Su nombre completo es Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca, nace en Fuente Vaqueros, un pueblo a unos 20 km al noroeste de Granada, el 5 de junio de 1898 en el seno de una familia acomodada.

Su padre, Federico García Rodríguez, era un hacendado con propiedades que permitieron a la familia disfrutar de una posición económica desahogada y su madre, Vicenta Lorca Romero, era maestra de escuela y la culpable de que este insigne autor desarrollara el gusto artístico que lo ha hecho inmortal.

El traslado en 1909 de toda la familia a la ciudad de Granada no agradó al pequeño Federico, que a sus once años tuvo que cambiar su divertida vida en el campo por una más seria y dedicada a los estudios en la ciudad.

Allí comenzó sus estudios de piano con el maestro Antonio Segura Mesa, a quien Lorca dedicó su primer libro ‘Impresiones y paisajes’ cuando Segura Mesa falleció en 1916. Siendo García Lorca, entre sus amigos de la universidad, más conocido como músico que como escritor.

Etapa universitaria que comenzó en 1915, matriculándose en Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Granada. Fue entonces cuando comenzaron sus encuentros con otros jóvenes intelectuales granadinos en la tertulia El Rinconcillo, del ya desaparecido café Alameda.

Entre 1916 y 1917 el profesor Martín Domínguez Berrueta llevó a Lorca y a sus compañeros de viaje por Baeza, Úbeda, Córdoba, Ronda, León, Burgos y Galicia. Estos viajes por distintas partes de España fueron los que despertaron su vocación como escritor. En uno de ellos conoció a Antonio Machado.

En 1919 logra convencer a sus padres para trasladarse a Madrid y se instala en la Residencia de Estudiantes, que en aquella época un hervidero intelectual, figuras de la talla de Albert Einstein, John Maynard Keynes o Marie Curie ocuparon sus habitaciones, cosa que influiría enormemente en la formación intelectual de Lorca.

Entre los años 1919 y 1926, se relacionó con muchos de los escritores e intelectuales más importantes de España, como Luis Buñuel, Rafael Alberti o Salvador Dalí y consiguió huir del tedio cultural provinciano, que no soportaba.

Estos años fueron prolíficos y publicó ‘Libro de poemas’, compuso sus primeras ‘Suites’, estrenó ‘El maleficio de la mariposa’ además de varias piezas teatrales. Fue en esta etapa de su vida cuando conoció a Juan Ramón Jiménez, al que le uniría una gran amistad y quien influyó en su visión de la poesía.

Tras un par de años en la Residencia de Estudiantes, vuelve a Granada y coincide con el maestro Manuel de Falla, surgiendo entre ellos una gran amistad que les lleva a emprender varios proyectos artísticos en común en torno a la música y diversas actividades paralelas. ‘Poema del cante jondo’ fue escrito en esos días, aunque no se publicaría hasta diez años después.

En diciembre de 1927 se reúne en Sevilla con varios poetas para conmemorar los trescientos años de la muerte de Luis de Góngora. Esta reunión es el origen de la Generación del 27, a la que pertenecen también Jorge Guillén, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, entre otros. Este grupo de autores se caracteriza por combinar la poesía tradicional con los movimientos vanguardistas, tratar los temas de manera similar, el uso de la metáfora, etc.

A mediados de 1929 Lorca acompaña a Fernando de los Ríos en su viaje a Nueva York, aprovechando la oportunidad para cambiar de aires, aprender inglés y renovar su obra en una estancia que él mismo definió como “una de las experiencias más útiles de mi vida”.

Las impresiones que la gran urbe provocó en el escritor quedaron reflejadas en su obra ‘Poeta en Nueva York’, que no se publicó hasta cuatro años después de su asesinato. Después de un año, dejó esa ciudad para viajar a La Habana, donde exploró la cultura y la música cubana y trabajó en nuevos proyectos ‘El público’ y ‘Así que pasen cinco años’ son obras que nacieron allí.

Al cumplir 32 años, ya había regresado a Madrid, donde comienza una nueva etapa. Junto a Eduardo Ugarte funda La Barraca, un grupo de teatro para representar obras del Siglo de Oro, financiado por el Ministerio de Educación de la Segunda República. Por primera vez en su vida tiene en sus manos un proyecto propio, que se verá frustrado con el estallido de la Guerra Civil Española.

Pero antes, tuvo ocasión de visitar Buenos Aires al ser invitado por Lola Membrives, cuya compañía estrenó varias de sus obras consiguiendo gran éxito, lo que le dio la independencia económica que necesitaba y le permitió establecerse en la ciudad, dándole al oportunidad de dirigir él mismo sus obras (‘Bodas de sangre’, ‘Mariana Pineda’, ‘La zapatera prodigiosa’o ‘El retablillo de don Cristóbal’) y una adaptación de ‘La dama boba’ de Lope de Vega. Impartió varias conferencias por algunos países y se relacionó con otros autores, como Pablo Neruda, Ricardo Molinari, Juana de Ibarbourou, Pablo Suero o Salvador Novo.

Con todas estas vivencias regresó a España, siendo los dos últimos años de su vida los más productivos. Acabó obras inacabadas, revisó otras, dirigió toda su obra, dio conferencias, concedió entrevistas…

Ya en el año 1935 la situación política en España era inestable. Estaba a punto de estallar la Guerra Civil.

Teniendo en cuenta su filosofía de vida, no es de extrañar que estuviera en el punto de mira de los falangistas, que lo persiguieron para someterlo a juicio, acusándolo de socialista y homosexual y condenarlo a muerte por tales “crímenes”. Es fusilado en la madrugada del 18 de agosto de 1936 en el camino que va de Víznar a Alfacar en Granada.

Actualmente es considerado el más insigne poeta y dramaturgo español de todos los tiempos.